Aunque unos y otros han tratado de restar importancia al trofeo en los últimos días, la Supercopa ocupa un lugar principal dentro del calendario de ambos equipos. Sin querer hacer mención al partido del día 14, el brasileño Adriano se descolgó nada más aterrizar en la concentración del Barcelona apuntando que él y sus compañeros están «acostumbrados a hablar en el campo». Dardo envenenado que se volvió en su contra horas después, cuando el Chivas mexicano les goleó como nunca antes desde que Guardiola ocupa el banquillo culé. Se quedó mudo, sin argumentos, el conjunto catalán, que tras un primer tiempo aceptable, se vio superado por un equipo al que el Real Madrid había vencido sin aparentes problemas hace dos semanas (3-0).
Sin Puyol, lesionado y baja casi segura para lo que resta de pretemporada, y con Piqué en el banquillo, la zaga del Barcelona sufrió una transformación tan radical como inesperada, convirtiendo al Chivas en el protagonista accidental del fútbol internacional. El resultado escoció dentro del vestuario y Guardiola no dudó en mandar un recado a sus jugadores. «La derrota es un toque de atención. Vamos a tener que cambiar nuestra mentalidad lo antes posible. Estamos atrasados en algunas cosas, por muchos motivos, pero creo tanto en estos jugadores, que sé que lo haremos bien en la Liga y en las otras competiciones que tenemos por delante», apuntó el técnico, consciente de que su equipo ha perdido un tiempo muy valioso de preparación en este inicio de temporada.
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